Profunda Norteamérica

Uno, que es medio de ciencias, no sabe escribir reseñas. Además, esto de escribir reseñas puede ser como felicitar los cumpleaños: al que no le felicitas, lo mismo parece que le tienes manía, y al final sólo consigues un montón de agravios… Así que uno nunca escribe reseñas. Ocurre, sin embargo, que al parabólico Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967) ya se le ha mentado en esta bitácora, no sólo con motivo, precisamente, de la antología Parábola de los Talentos de Ed. Gens, sino también en razón de su último premio importante, el Tiflos de la ONCE, con un libro de cuentos muy original, muy divertido, muy loco y muy bien estructurado: Oficios (Ed. Castalia, 2008), del cual se han hecho ya maravillosas reseñas blogueras (ver al menos las de Miguel Angel Muñoz Chéjov y Pepe Cervera), que me siento incapaz de mejorar. Aún no he leído, sin embargo, ningún comentario de su otro libro de cuentos recién publicado, Norteamérica profunda, premio del VIII Certamen de Relatos del Ayto. de Montijo (Badajoz) ya en 2005, aunque acaba de publicarse*.
Y en verdad, en verdad os digo que me parece un premio discreto para un libro de cuentos tan enorme. Cinco enormes cuentos con la Norteamérica más profunda de telón de fondo, con americanos de carne y hueso que hablan y se mueven de tal modo que le permiten al autor jugar con el mejor y más musical español, utilizando recursos del realismo sucio, las pelis de carretera o los cuentistas americanos de posguerra (de Capote a Salinger) con humor, ternura sutil e inteligencia. Un libro que te agita las emociones y te inclina al llanto, bien de risa (Los jueves de Pleasent, por ejemplo) o de desasosiego y seca melancolía (El espíritu del Norte, por ejemplo). Y en el que se escribe lo más agudo que he oído o leído nunca sobre la lectura:
“Viajar a tierras y épocas remotas sin moverse del sitio. Vivir otras vidas. Esos son los verdaderos beneficios de la literatura. Cuando uno los descubre (…) no hay retorno posible. En sí el hecho no deja de ser un cuchillo de doble filo: los libros son una vía de conocimiento, pero también una forma temprana de resignación”.
Gracias por este librito, Juan Carlos, que me ha alegrado un poco este verano mío tan poco americano y tan resignado, tan de hipoteca, de huerta y de tardes de playa grisácea en familia.
*Razón: www.tresrosasamarillas.com
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Autor: Sergi Bellver
Estupendo, Juan Carlos, really good shit, man.
Un abrazo, Capótegui. No te quejes del gris de la costa vasca, que ya la quisiera para mí ahora mismo: gris musgo, gris roca, gris Chillida, gris cantábrico. Eso no es bien bien gris.
Fecha: 07/07/2008 11:05.
Autor: Marsu
Fecha: 07/07/2008 23:47.
Autor: Mariana
Fecha: 08/07/2008 17:36.
Autor: Ignacio
SERGI: Ahora mismo, te regalo la costa vasca entera, con un Chillida gratis de promoción si te la llevas rápido. Hoy hemos visto el sol por primera vez (creo) en julio. Mis hijos, que ponen buena voluntad, se bañan en la playa igual, como si estuviéramos en Almería, sin bufanda ni nada.
NARCISA, venezolana de Abu Dabi, qué maravilla saber de tí. A ver si coincidimos en otro curso y vuelvo a leerte.
MARSU, una vez te empolles los folletos del Carrefour, dale a los libros de Juan Carlos. Se leen solos, no hay que hacer el menor esfuerzo. Y te dejan con buen sabor de boca y sonrisa tonta. (Y ahora que no nos oye nadie: Si te quieres sacar el Norteamérica gratis, te puedo contar cómo se llama el faquir de Oficios).
MARIANA, muy de acuerdo contigo. Yo también he tenido la sensación de que los libros de JK hacen compañía.
Gracias a todos, y un abrazo.
Fecha: 08/07/2008 23:09.
Autor: Marsu
Fecha: 09/07/2008 12:40.
Autor: Ignacio
Sólo te puedo decir que aunque se llama R..., bien pudiera haberse llamado de otras dos formas, al menos.
Fecha: 09/07/2008 14:05.
Autor: Ignacio
Fecha: 11/07/2008 10:56.
Autor: Raquel
Por cierto, que estaría bien que sugirieras que el concurso de Faes Farma también estuviera abierto para los curritos de la industria farmacéutica, puestos a pedir... :-).
Besos
Raquel
Fecha: 13/07/2008 16:36.
Autor: Ignacio
Y sí, no puedo este año
quejarme de la canícula
aunque no me pueda ir fuera;
que, de entrada, la clavícula
no me sufrió ningún daño...
(y voy a tocar madera).
Fecha: 14/07/2008 06:51.
Autor: Daniel
Fecha: 11/09/2008 03:06.
Autor: Ignacio
Yo sólo daba mi opinión de lector menos avezado y con más ganas de pasarlo bien. Sea feliz.
Fecha: 11/09/2008 10:34.
Autor: Patro
Fecha: 15/09/2008 00:33.
Autor: Ignacio
Fecha: 16/09/2008 01:22.
Autor: patro
Fecha: 16/09/2008 09:18.