Desde Santurce a Bilbao

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© Ignacio Jáuregui, 2006

1er Premio del I Concurso de Cuentos con Banda Sonora, FNAC/Escuela de Escritores, 2006 

No ha amanecido del todo, pero a través del ventanuco ya se adivina el mal tiempo ahí fuera: la bandada de gaviotas levita a media altura, detenida en una ráfaga de viento, y Fabián sabe, como sabe todo el mundo, que cuando las gaviotas aparecen ría adentro es que amenaza temporal fuera del Abra.  

Levantarse o no levantarse todavía a encender el fogón, se pregunta hecho un ovillo entre las mantas. Gorostiaga y Goitisolo, dice el calendario en la pared frente a la cama, noviembre, mil novecientos veintiocho; y una botella de vino quinado grabada sobre la fotografía del Athletic en alineación: Lafuente, Chirri, Unamuno, Gorostiza, Iraragorri… Fabián nota una sacudida familiar: Tiembla la cama al paso del primer ferrocarril de la mañana hacia Sestao, cargado de mineral de hierro de Carranza. Deben de haber dado ya las seis de la mañana, aunque no recuerda las campanadas en Santa María.  

Se vuelve hacia Amparo, acurrucada junto a él bajo las sábanas. Siente sus pantorrillas enredarse entre las suyas, los muslos desnudos de veinteañera, que recuerda ligeramente manchados de azul mahón. Fabián se ríe en alto. La falda de sardinera, que pierde el tinte con los remojones.

Se levanta con cuidado de no despertarla, y se pone el chaquetón sobre el cuerpo desnudo, aterido, tanteando con los pies las baldosas en busca de sus alpargatas. Se asoma al ventanuco, entrecerrando los ojos para intentar distinguir, entre la cortina de nubes bajas, la dársena y los cargueros que rebasan el Puente Colgante, las gabarras cargadas de carbón que remontan la ría a la sirga. Chillan las gaviotas, revueltas, asustadas del cielo plomizo o de vaya uno a saber qué. Qué asco de mañana.

Hoy no voy. 

Se lo ha dicho muchas veces, muchas mañanas como ésta. Pero es que hoy está completamente seguro. 

Hoy va a ir a la fundición su puta madre.         

*   *   *

Desde Santurce a Bilbao, canta Amparo en un susurro ceñida a Fabián en la mañana helada, vengo por toda la orilla, con la falda remangada, luciendo la pantorrilla. A estas horas, en la parroquia sólo se oye bisbisear avemarías a varias docenas de viudas de luto riguroso: viudas del chiquiteo, del grisú de la mina y de los altos hornos, de la tuberculosis, de la guerra del Rif, de la dictadura de Primo de Rivera. Lo que no se ve en la parroquia a las ocho de la mañana es a la gente joven en edad de trabajar.  

-Fuera la boina, chaval, que estamos en la iglesia. 

El padre Iturmendi tuerce el gesto y Fabián le mira con hastío los zapatones bajo la sotana, el pelo blanco, el escapulario, la cojera.  

-¿Qué queréis vosotros?

-Queremos casarnos. 

Lo han dicho los dos casi a la vez, así que se miran y les da la risa. El párroco no se ríe. 

-¿Tú no eres Fabián? ¿El hijo de Mari Ochoa?

-Sí. Y ésta es Amparo. Somos novios. Queremos casarnos.

-Ya.  

Hay distancia, y problemas, en el tono del cura. Fabián nota otra vez ese cansancio infinito. El de siempre.

-¿Tú te quieres casar? ¿Por la Iglesia de Roma? 

Fabián hace un gesto vago con la cabeza. 

-¿Por qué no estás en el trabajo? ¿Es que han cerrado la fundición? ¿O es que ya te han puesto en la calle de una vez?

-No, nada de eso…

-Ya veo. Es que ahora los de la CNT vais a venir los lunes a misa de ocho, y a casaros por la Iglesia. 

Fabián siente la sangre agolpársele en la cara. A ver si los de la Confederación van a estar en lo cierto cuando hablan del clero cómplice del Directorio Militar, tocando siempre los cojones.  

-Mire, padre… tengamos la fiesta en paz. Sólo queremos casarnos. 

Mira a Amparo, que tiene puesta en la cara la sonrisa más limpia e inocente del mundo. Amparo carraspea, con tímido orgullo. 

-Esperamos un niño, padre. 

No hay sorpresa visible detrás de las gafas del padre Iturmendi. Hay apenas, por encima de cualquier otro matiz apreciable, un brillo de victoria. 

-Ya. Con prisas, encima  –Abre la puerta lateral del altar, y su voz se pierde en la escolanía-. Hala a tu trabajo, chaval. Y tú, niña, a lo tuyo. Mira lo que pasa por andar con anarquistas. Estas cosas se piensan antes. 

Fabián se siente explotar y vocifera al interior de la sacristía. 

-¡Cágüendios! ¡Ya dará la vuelta a la tortilla! ¡Os vais a enterar!

-Largo de aquí. A blasfemar a Rusia, y que os case José Stalin. Y no me hagas llamar a la Guardia de Asalto. A ver si el que te vas a enterar vas a ser tú. 

Fabián se cala otra vez la boina, ignora los gestos apaciguadores de Amparo, la agarra del brazo y sale por el pórtico lateral de la iglesia, intentando un portazo imposible por el freno del portón.   

*   *   *   

Amparo se abraza a Fabián y lo tranquiliza, cuando emprenden de nuevo el largo camino por la dársena hasta los muelles. Fabián pregunta en tres cargueros.  

-¿Y vosotros qué sabeis hacer?

-Nosotros cocinamos. Marmitako. Patatas en salsa verde.  

El buque Sopelana, con tripulación gallega, que zarpa esa misma mañana hacia el Río de la Plata, los acepta. Casados o no.      

*   *   *

Desde Santurce a Bilbao, sigue cantando Amparo en la popa del buque, como el piar de un mirlo recién salido del nido, mientras se va alejando la villa de Portugalete. Fabián le ciñe el talle de sardinera y sueña con América y con el hijo en camino. Y a medida que ve empequeñecerse sin nostalgia la silueta de Santa María y la del Puente Colgante, se le va poniendo en la cara una sonrisa de domingo.            

Hoy va a ir a la fundición su puta madre. ■

Domingo, 17 de Junio de 2007 12:13.

Comentarios > Ir a formulario

gravatar.comAutor: Marsu

Vaya.
Hoy es domingo. Bueno, ya es lunes, pero para mí todavía es la noche del domingo.
También has puesto una sonrisa en mi cara. Y hoy me hacía falta; así que, muchas gracias.

Fecha: 18/06/2007 01:26.


gravatar.comAutor: Ignacio

A los escritores, Pessoa los llamó poetas fingidores; Vázquez Montalbán, escribas sentados; Huxley, ingenieros de emociones. No había leído nunca que nadie los (nos) llamara fabricantes de sonrisas faciales, ni "Monday cheerleaders". Pero me apunto.
Gracias a tí como siempre, Marsu. Y mañana será otro día.
Un abrazo.

Fecha: 18/06/2007 05:32.


gravatar.comAutor: Sergi Bellver

De todo, pero es que de todo, han llamado a los escritores. "Aparejador de palabras", le dije el otro día a un tocayo tuyo (uno que escribe pulcro, bien y mucho, según tengo entendido. y que "de vez en cuando" se lleva algún que otro premio).

Por este relato tuyo te llamaría "hikirimori, harakirikaka, ahorakejosemari" o lo que fuera que fuese (no me acuerdo), o cosas peores, pero sobre todo, se me ocurre llamarte, leyendo bien tu relato: "coreógrafo de daguerrotipos".

pd: Aúpa Atleti.

pd dedicada: Marsu, estrujabrazo de lunes, por si acaso.

Fecha: 18/06/2007 10:15.


gravatar.comAutor: Marsu

Si termino un cuento, o un texto cualquiera, y al final me quedo dándole vueltas y mirando a las musarañas, genial. Pero si además me sale una sonrisilla placentera, mucho mejor.

Gracias uno, y gracias dos.

Fecha: 18/06/2007 12:01.


gravatar.comAutor: juan carlos

Como me "suena" este cuento...

Fecha: 18/06/2007 16:50.


gravatar.comAutor: Ignacio

Pues sí, Juan Carlos, ya sé que te 'suena'. Es culpa de Aldara, que al enredar en el blog me aconsejó arreglar el "desequilibrio existente" entre entregas de mi "Bosforillo" y mis relatos, que a ella le dicen más. Pero glups. Ahora mismo no sé si el copyright me pertenece, o es de la Escuela, o es de la Fnac (¿me harán devolver mis cheques-regalo?). Si hay algún problema, avísame antes de que se me eche la S.G.A.E. encima...

Fecha: 18/06/2007 18:14.


gravatar.comAutor: Ignacio

Hikikomori o hirikimori: Vocablo japonés que define al adolescente friki medio, metido en su cuarto de 2 x 2 (en el mejor de los casos), rodeado de pantallas, DVDs y pleyestéisions, viendo manga y hentai de ése y pensando cómo pedir tempura y sushi por teléfono y cómo suicidarse en grupo, y así.
Sergi, si no te suenan es que no has leído el suficiente Murakami. Te lo llamé (lo de hikikomori) porque me maravilla tu capacidad de enrollarte dedicando una laaarga entrada a todos y cada uno de tus visitantes, lo que me hace sospechar muuuucho tiempo delante de la pantalla.
Si lo sabré yo.
Que anda que no meto horas.

Fecha: 18/06/2007 18:30.


gravatar.comAutor: Miriam G.

¡Cuanta ternura!

Un beso, Miriam G.

Fecha: 19/06/2007 11:34.


gravatar.comAutor: juan carlos

El copyright es tuyo y sólo tuyo, Ignacio. Y esa alineación del Athletic debería aprenderse de memoria en todos los colegios. Eres una ONG.

Fecha: 19/06/2007 12:49.


gravatar.comAutor: Sr. D.

Un excelente cuento. Redondo.

Fecha: 19/06/2007 13:31.


gravatar.comAutor: Ignacio

Cuánta simpatía por tu parte, Miriam G.

Fecha: 19/06/2007 22:50.


gravatar.comAutor: Ignacio

Gracias, Sr D. Por cierto, ha desabilitado los comentarios en su Desayuno con Sedantes, impidiéndome darle ejemplos de gordos elegantes más allá de Gianfranco Ferré.

Fecha: 19/06/2007 22:52.


gravatar.comAutor: Y más Ignacio

Sí, Juan Carlos. En estos momentos bajos, es cuando quizá conviene recordarle al mundo que el Athletic, y aún del Arenas de Getxo, ya ganaban Copas de España cuando en Madrid sabían del fútbol que se llamaba balompié y que se jugaba con zapatos.
Yo, la verdad, de fútbol no es que entienda mucho, pero la alineación del cuento corresponde a la mítica delantera del Athletic de 1925 a 1930 o así. Y faltan los no menos míticos Bata y Txirri II. Mi fuente es una Historia del Athletic que anda por casa. Y puede confirmarse, por ejemplo, en http://www.deia.com/es/canales/athletic/historia/.....
Abrazos.

Fecha: 19/06/2007 23:05.


gravatar.comAutor: Juan Carlos

Un bilbaíno que no entiende mucho de fútbol. ¡Anda ya! Tú te estás pasando al género fantástico...

Fecha: 20/06/2007 11:39.


gravatar.comAutor: Ella y su orgía

Me ocurre lo mismito que a Juan Carlos: ¿de qué me sonará?

Besos orgiásticos.

Fecha: 20/06/2007 16:02.


gravatar.comAutor: Ignacio

Decía que no entiendo mucho PARA SER DE BILBAO, se comprende. Para qué vamos a humillar sin necesidad al resto del mundo, Juan Carlos.

Fecha: 20/06/2007 16:05.


gravatar.comAutor: Ignacio

Ella, lo curioso es que el cuento-foto histórica éste a mí me suena como si lo hubiera vivido personalmente, en una vida anterior. Y eso que hoy no he comido hongos alucinógenos.
Besos déja-vu / déjà veçu

Fecha: 20/06/2007 16:09.


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