Sobre las influencias literarias

Hállome solo en mi estancia
y dispóngome a escribir.
Y, todo se ha de decir,
no se espere en mí prestancia,
virtuosismo o relumbrón,
que falla la inspiración
por la falta de constancia.
¿Que a qué vienen estos versos?
Buena pregunta. Y a fé
que ni yo mismo lo sé.
¿Quizá a un instinto perverso,
peregrino y machacón
de llenar un papelón
desde el anverso al reverso?
Es posible. ¿Es que no puedo
relatar las mis desgracias?
—Sí que puede.
Muchas gracias.
De usted quedo.
—No hay de qué.
No se sonría el lector
de listillo se las dando,
la su barba acariciando
y escondiendo el su rubor,
que al ver esta trova enteca
ya sé lo que está pensando:
que en mi verso estoy plagiando
a don Pedro Muñoz Seca.
No le quito la razón;
pues hasta el más torpe alcanza
a pensar, de corazón,
que la famosa Venganza
es obra sin parangón
en el género de chanza
versificada. Y comprenda
el lector la mi influencia,
y léame con paciencia,
y procure no le ofenda
este plagio de bajura.
Y es que la literatura
consiste, básicamente,
en, disimuladamente,
y sin cargos de conciencia,
copiar a nuestros ancestros
por la cara, haciendo nuestros
su estilo y sus ocurrencias,
y llamándolo “influencias”
de unos y de otros maestros.
Y en resumen, es por esto
que en estos versos se menta
de mis influencias, una.
Y en otra ocasión alguna,
juro confesar el resto.
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Autor: Raquel
Ya no te queda nada
para ir a la playa
Un saludo
Fecha: 25/08/2007 12:49.
Autor: Ignacio
que eso de la inspiración
es más bien transpiración;
y creo que viene al caso,
que si es que la inspiración
te llega de vez en cuando,
como decía Picasso:
Que te pille trabajando.
Sí, Raquel, ya queda menos,
y cómo te lo agradezco
tus deseos tan, tan buenos
para el mal que yo padezco.
Pronto podré ir a la playa
y hasta navegar a vela,
pero este verano, coño,
ha pasado; ya es otoño
y aquí hace un frío que pela.
Oh, Destino casquivano,
¡devuélveme mi verano!
Fecha: 25/08/2007 14:05.
Autor: Raquel
que si el arnés me pica,
que si me irrita
y ahora que ya te queda poco,
me vienes con que llega el otoño.
Te noto muy quejica
y en vez de ser de Bilbao
pareces de la China
delicado como un jarrón
del emperador Chin-Chon
Todo esto te lo digo,
solo faltaba,
con mucho cariño
:-) Raquel
Fecha: 26/08/2007 11:54.
Autor: Ignacio
ser frágil cual jarrón chino,
que no pesa casi nada;
o ser como la gaviota
que sobrevuela la Ría
estoica ante el aguacero,
ante el granizo o la helada.
Pero si te soy sincero,
ni ave, ni jarrón chino;
más bien parezco un gorrino
que pesa una tonelada,
y con careto de idiota
desde hace cosa de un mes,
y eso que llevo un arnés
que poco o nada se nota.
Fecha: 26/08/2007 13:31.