"Expiación" o McEwan reinterpretado por Wright

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Ian McEwan (Gran Bretaña,1948) forma parte de esa generación de los llamados Young British Novelists (algún día fue joven). Expiación (Atonement), considerada por muchos como su mejor novela (a años-luz, desde luego, de la premiada Amsterdam, por ejemplo) se mueve a lo largo de 400 minuciosas páginas desde el mundo de la burguesía rural inglesa del primer tercio del siglo XX a la realidad de la 2ª Guerra Mundial; pero muy por encima de todo este pretexto argumental, lo convence a uno del valor vitriólico de la calumnia más insensata, del efecto amplificador de la mentira, y de que no hay enemigo pequeño cuando media un amor no correspondido y una imaginación desatada y nada inocente. También, y sobre todo, reflexiona sobre el hecho de que en esta vida, no siempre es posible la expiación de la culpa mediante el sacrificio como penitencia autoimpuesta; que quizá, a veces, sólo nos quede el recurso de la narrativa y la invención expiatoria.  

Verano de 1935. Casa de campo de la familia Tallis (formada por un alto funcionario estatal que nunca está; la madre Emily, con su aguda inteligencia y su jaqueca; los hijos mayores, Leon y Cecilia; y Briony, la narradora-protagonista de trece años). Se reúnen en el día más caluroso de verano la familia Tallis en pleno; Robbie Turner, el hijo del ama de llaves protegido de la familia, y amante secreto de Cecilia; y los primos de Londres (la adolescente Lola y dos pequeños gemelos), víctimas de un matrimonio divorciado, invitados a su pesar a casa de los Tallis y forzados a la representación doméstica de la obra teatral de la pequeña Briony, en honor del hermano mayor, Leon; éste vuelve de la Universidad con el invitado Paul Marshall, un joven empresario del chocolate… De aquí se dibuja una primera parte de construcción impecable, con una pincelada literaria minuciosa y exacta (y de traducción perfecta), en la que se cruzarán cartas y visiones equívocas, y que culminará con la fuga de los pequeños gemelos, y la violación final de la prima Lola, atribuída a Robbie por una Briony confundida (y despechada), ante la impotencia y la incredulidad de el mismo Robbie y de Cecilia.  

La segunda parte del libro es en realidad una novela corta incrustada en el argumento, y recoge con crudeza y, sin embargo, de forma plástica y distinta, el episodio bélico de la retirada británica de la Francia ocupada hacia Dunkerque. Un Robbie alistado para evitar la cárcel vaga por Normandía con un par de compañeros, buscando las columnas en retirada a las que incorporarse, sin tomar conciencia de que estas columnas son un objetivo prioritario de la aviación alemana. En la tercera parte, una Briony ya casi veinteañera, que lleva dentro la culpa de su calumniosa acusación de violación contra Robbie, trata de seguir los pasos de su hermana Cecilia como enfermera de guerra sin la menor vocación, sólo para tratar de expiar su insostenible sensación de culpa, y que finalmente comprobamos en la cuarta parte del libro (Londres, 1999) que sólo ha tenido oportunidad de expiar mediante la catarsis de la narrativa.       

Expiación es una gran novela, y también una película notable. Sin embargo, la cinta de Joe Wright (Orgullo y prejuicio), a pesar de un guión impecable, una dirección hábil y una ambientación fabulosa, resulta algo plúmbea, lenta y espesa a ratos, lo que desmerece completamente de la novela. La introspección de los personajes trata de quedar patente a través de un acting teatral y riguroso, en el que el ritmo se estanca; todo ello a pesar de un reparto fabuloso, con Keira Knightley y James McAvoy maravillosos en los papeles de Cecilia y Robbie Turner, y en el que sólo desmerece alguna actriz (la joven enfermera Briony a los dieciocho, interpretada por una Romola Garai apática e inadecuada, de cara inexpresiva como un adoquín).   

Con ello y con todo, creo que la propuesta de Expiación es muy brillante, tanto en la narrativa como en el cine, y que siempre vale la pena asomarse a Ian McEwan de cualquier forma.  

Martes, 15 de Enero de 2008 13:06.

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gravatar.comAutor: Pina

Justamente ahora estoy inmersa en plena guerra, acompañando la sed y el cansancio de Robbie. Qué novela tan estupenda, quién pudiera seguir sus pasos. (de McEwan, se entiende)

Fecha: 15/01/2008 15:39.


gravatar.comAutor: Marsu

Ayer ví por fín la peli. Coincido contigo en la crítica 100%, hasta en el tema del hieratismo de Romola Garay; de hecho una de mis hijas, al salir del cine, hizo un comentario sobre "esa actriz tan sosona que han elegido para hacer de Briony de mayor"... Me ha encantado el tratamiento de los tiempos y la fotografía, y hasta la música creo que acompaña de forma muy adecuada.
Me gusta esa foto que has elegido; muy acertada, como siempre. Es la única parte que en realidad "no es", aunque en el fondo creo que todos quiséramos que "sí fuera".

Fecha: 21/01/2008 12:34.


gravatar.comAutor: Ignacio

Ay Pina Pinita Pina
que si yo fuera McEwan
te ponía en la novela
para que todos te lean...

Salu2 y abrazos

Fecha: 21/01/2008 19:13.


gravatar.comAutor: Ignacio

Sí, es verdad, Marsu, la música es formidable, con el traqueteo de la máquina de escribir a modo de percusión... Y la propia máquina de escribir, una Corona prácticamente idéntica a la que conservo de mi padre... Los ingleses en el cine, de lo que saben sobre todo, es de ambientación y dirección artística. Y aquí se salen.
Salu2 y abrazos.

Fecha: 21/01/2008 19:21.


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