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Nuestro hombre en el Bósforo

Cuentos, por Juan Bas (El Correo, 7-3-2007)

Cuentos, por Juan Bas (El Correo, 7-3-2007)
 
Mi viejo amigo Ignacio Jáuregui me ha enviado un libro que se titula ’Parábola de los talentos’, recién publicado por Gens en una atractiva edición. Es una antología de cuentos en la que él participa junto con otros once escritores que, como dice el preámbulo de los editores, han decidido contra viento y marea practicar el género del relato breve.
A Ignacio y a mí nos une el amor por leer y tratar de escribir buenos cuentos -él lo consigue- y un sentido del humor que quizá desarrollamos, cuando éramos compañeros de clase, como estrategia de resistencia bajo la férula marista.

Me parece muy adecuado lo de contra viento y marea y les deseo la mejor suerte, les hará falta. Desde hace bastante tiempo, en el mercado editorial español -y en buena parte del europeo-, los libros de cuentos se consideran a efectos comerciales como material de segunda. Se objeta que los lectores prefieren novelones, mamotretos con muchas páginas y mucha paja, cuanta más mejor. No creo que sea así, al menos no del todo. La gente sin demasiado criterio consume en principio lo que se le ofrece con grandes campañas publicitarias y ocupa el lugar de privilegio de las mesas de novedades. Si no se venden más los libros de cuentos es porque las editoriales apuestan poco por ellos y pagan por los manuscritos adelantos pequeños en comparación a los de las novelas; con lo cual la pescadilla se muerde la cola y los escritores profesionales nos vemos obligados a escribir siempre novelas para poder sobrevivir económicamente.

Todo lector avezado sabe que un volumen de cuentos es tanto o más difícil de escribir que una novela y tiene el mismo o incluso mayor mérito literario. Uno de los más grandes escritores del siglo XX, Jorge Luis Borges, nunca escribió una novela y consideraba que a buena parte de ellas les sobran páginas.

Un relato, cuando te sale bien, es una pequeña maquinaria de engranajes minuciosos y funcionamiento impecable. Un condensado magro de acciones, sentimientos y sugerencias o un perfecto laberinto sin una revuelta de más que te conduce a una sorpresa final impecable. A quien crea que exagero, le invito a que alterne el novelón de turno con cuentos de Cortázar, Capote, Chéjov, Tólstoi, Kafka, Hemingway, Aldecoa, Vicent, Pinilla, Kipling, Nabokov, Carver, Dahl, Bukowski, Arlt, Bioy Casares, Calvino, Poe, Stevenson o London..., sólo por citar algunos. Si no se quedan plenamente satisfechos tras leer ’Por un bistec’, de Jack London, o ’Un artista del hambre’, de Kafka, o ’Andar por Bilbao’, de Miguel González San Martín, o ’Siete plantas’, de Dino Buzzati, o ’Euskera ez’, de Ramiro Pinilla, o ’El Aleph’, de Borges, les juro que no vuelvo a escribir un cuento ni aunque me paguen bien.
JUAN BAS
j.bas@diario-elcorreo.com/
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2 comentarios

Juan Carlos -

Forda de fruncianos, que no dejan breviarios en los posos pindépiros. Jáuregui, vamos a tener que salir de cinegética.

Ella y su orgía -

Enhorabuena a ti, a tu amigo y a los parabólicos que quiero.

Besos orgiásticos.
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